Salta al contenuto principale

nouvel esclavage des enfants et filles au Benin

 

http://www.canalsolidario.org/img/fondo_titulos.png); background-attachment: initial; background-origin: initial; background-clip: initial; background-color: initial; text-transform: none; background-position: 2px 5px; background-repeat: no-repeat no-repeat; ">Miles de niños de Benín trabajan como esclavos en las canteras de Nigeria

Por: Redacció el 03/10/03 14:36
Tiempo estimado de lectura : 3 minutos
  •  

La ONG Tierra de Hombres ha acogido a más de 100 niños benineses rescatados de las canteras de Abeotuka, en Nigeria, donde trabajaban en condiciones de esclavitud. Todavía quedan miles de menores sin liberar, según TdH.

Compárte en las redes sociales

Miles de niños de Benín trabajan como esclavos en las canteras de Nigeria

Niña de Benin / Mike Sheil

La policía nigeriana estima que pueden ser varios miles los menores que trabajan en condiciones de esclavitud en las canteras de la región de Abeokuta, ciudad situada a unos 100 kilómetros al norte de Lagos, capital de Nigeria. Por el momento, sólo han podido rescatar a un primer grupo de116 niños de entre cinco y 17 años que llegaron hambrientos y extenuados, según ha informado la delegación de la ONG Tierra de Hombres en Cotonou.

Muchos de ellos llevaban hasta cinco años picando piedra en las canteras, sometidos a unas condiciones de trabajo extremas y a malos tratos por parte de sus amos. En declaraciones al periódico This Day, de Lagos, uno de los niños, de siete años de edad, explicó que su jornada laboral empezaba a las 5:00 de la mañana y terminaba a las 10:00 de la noche, a veces incluso a las 11:00 “si nuestros amos tenían que suministrar un gran pedido de granito”. Su salario era de poco más de dólar y medio al mes y pasaban tanta hambre, que llegaban a buscarse trabajos complementarios cuando sus dueños se marchaban. Pero no todos consiguieron sobrevivir: al menos nueve de ellos murieron en las canteras sin que ni siquiera se lo dijeran a sus familias.

Para Bartolomé Burgos, director del Centro de Documentación Africana (CIDAF), las razones que explican esta forma de maltrato infantil es, por un lado, la desintegración de la familia tradicional debido a enfermedades como el Sida y a los conflictos armados, y por otro lado, a la miseria en la que viven más de la mitad de la población africana: de hecho, según informa la agencia IRIN, en el caso de estos menores de Benín, las investigaciones de los oficiales de policía han revelado que muchos de los niños fueron captados con el consentimiento de los padres, a los que les prometieron unos honorarios anuales de unos 36 dólares y otros regalos.

Por el momento, la delegación de Tierra de Hombres en Benín, en colaboración con el Ministerio de la Familia y otras organizaciones que se encuentran allí se han hecho cargo de los niños y han asegurado su protección, custodia y reintegración a sus comunidades de origen en los casos que sea posible.

Sin embargo, este no es el primero ni será la última noticia relacionada con la esclavitud infantil. UNICEF estima que en África existen cerca de 250.000 menores víctimas del tráfico ilegal. Esta cifra demuestra que la esclavitud infantil es una práctica frecuente en países como Benín, Burkina Faso, Ghana, Malí y Togo, donde “los padres o quienes en principio, ejercen la tutela sobre estos niños, no pueden alimentarlos ni cuidar de ellos. Cederlos, aunque sea para trabajos duros y ocupaciones abyectas, aparece como una salida a una situación desesperada”, explica Bartolomé Burgos. El primer paso para poner fin a esta práctica es mejorar la situación económica de las familias, tal y como hizo recientemente la Organización Internacional de la Migración (OIM) con 173 niños de Ghana que habían sido vendidos por sus padres a pescadores locales por unos 180 dólares, ya que no podían alimentarlos. Los niños fueron liberados tras permanecer algunos hasta diez años fuera de sus hogares trabajando para los pescadores. La OIM ofreció a los pescadores asesoría y equipos para que pudieran seguir realizando su trabajo sin mano de obra infantil, y para los padres, ha puesto en marcha un programa de ayudas para que puedar abrir pequeños negocios que les permitan mantener a sus hijos.

El segundo paso y quizás el más difícil es, para Bartolomé Burgos, conseguir que los gobiernos de los países desarrollados se comprometan a luchar contra la pobreza generalizada e institucionalizada en África.

Más información:

Tierra de Hombres

CIDAF (Centro de Documentación Africana)